Sentada en esa roca miro el mar, hoy gris por los vientos del atardecer que soplan, las aguas calmadas mecen mis sentimientos, el sol brilla entre las nubes formando destellos como perlas que iluminan mi interior…
Sentada en esa roca te sonrío cada vez que te veo, mi semblante se ilumina ante tu presencia, y el sol brilla entre las lluvias. Mi cuerpo te reclama a cada instante, un pensamiento un deseo, un sentir un anhelo… Deseo de permanecer abrazados, notar como entre las mareas que rigen nuestras vidas navegamos en los mares del placer, percibir como nuestros cuerpos se hablan entre ellos , aún en la distancia reclamándose. Mi cuerpo se abre como flor de primavera ante tu presencia, un olor una punzada de deseo, un roce el deseo desbocado.
Sentada en la roca tengo miedo de resbalar, siento que el sueño me puede arrastras y ahogarme entre las aguas turbias de los sentimientos. Me aferro a momentos, instantes robados al tiempo, deseos latentes en mi interior.
Me sujeto en las aristas de la roca, mi cuerpo y mente oscilan como velero amarrado al puerto, en constante movimiento pero firmemente anclado al deseo que nace , se inventa y reinventa por ti…



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