No hay remilgos, no hay preámbulos deseamos sentir nuestros cuerpos, fundirnos en nuestra calentura, acentuada por nuestras palabras y escritos. Nuestras ropas yacen a nuestros pies… mi cuerpo cara a la pared, y la embestida es directa, mi sexo húmedo y deseoso lo acoge con ansias, mis flujos van en aumento a cada movimiento suyo y el orgasmo no tarda en llegar, no se va a conformar, va a desear ver como mi cuerpo reacciona a cada una de sus embestidas, como la humedad expulsada disminuye y aumenta a cada orgasmo que me provoca, lo sabe , sabe que voy a continuar contorneando mis caderas, que voy a aprisionarme a él para sentirlo una vez más y otra…

No hay comentarios:
Publicar un comentario