Tú mirada me mira inquisitoriamente, tú deseo se muestra exigente, reclamando un espacio que consideras tuyo…
Mi deseo muere en ese mismo instante.
Mi cuerpo no siente la llama, tus manos sobre mi cuerpo son como ásperos guantes, recorres mi cuerpo a golpes, las caricias son burdos intentos de darme un placer que no quieres que obtenga, sólo deseas encontrar ese punto que calme tu culpabilidad…
Mi mente intenta encontrar el placer que me niegas, intenta amoldarse a tú forma de actuar y obtener algo de paz, pero se convierte en una guerra, cuerpo, mente, deseo de complacerte en esos instantes se transforman en una batalla, cobardemente huiría si pudiera…
Vacio en mi interior, no alcanzo a encontrar el punto de paz, no alcanzo a destensar la situación…
Siento el peso de la culpabilidad por haber perdido por el camino el punto de equilibrio que me permitía darte aún sin recibir…
Silencio, vacio….

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