viernes, 16 de marzo de 2012

TRAS 24 HORAS

Llegué al punto de encuentro tras conducir bajo las caricias del sol, veinticuatro horas de espera me habían precedido, mi mente estaba alerta, mi cuerpo a la expectativa suspendido en las brumas del deseo. No sabía exactamente que acaecería, sólo la seguridad que los posteriores momentos estarían plagados de un inmenso placer…
Sentada en el coche vi como surgías de entre los árboles, mis ojos tras las gafas se achicaron centrando la vista en tu persona, mi cuerpo expectativo deseaba lanzarse sobre ti ; me mantuve a la espera de tus movimientos… baje la ventanilla , tal como me pediste, apoyado en la puerta,  deseaba besar tus labios, pero mantuviste la distancia, dejando ver que no lo permitirías… escuche, contesté tus preguntas, mi cuerpo solo deseaba acercarse al tuyo… descendí del coche y me apoyaste contra el , de espaldas a ti; tus manos recorrieron mi cuerpo caliente mientras pausadamente deslizabas mi tanga por mis piernas,  marcando un reguero de fuego, mis caderas se acercaron  a tu cuerpo presionando tu sexo cuando tus dedos iniciaron su juego con mi sexo palpitante  deseoso de ti ,no pudo contener su manar de placer…
Aún temblando ataste mis manos a la espalda  y me guiaste bosque adentro,  en un punto paraste , todo a mi alrededor eran árboles ,  vegetación y el sol traspasándolo… cubriste mis ojos transformado mi entorno en oscuridad,   mis sentidos se sensibilizaron percibiendo nítidamente cada son, cada brisa que rozaba mi cuerpo a medida que ibas despojándome de mi vestimenta , mi cuerpo quedó únicamente cubierto por las medias y los botines.  Recorriste mi piel  con la suavidad del pino y el punzante junípero y me instaste a continuar andando guiando mis pasos con tu voz y la presión de tus manos en las mías,  con pasos inseguros recorría los caminos marcados… Me quemaba el cuerpo, la brisa recorría cada rincón y  tú presencia me excitaba, mi piel expuesta era acariciada por la vegetación de los  senderos por donde me hacías andar y el calor de los rayos de sol sobre mi desnuda piel… deseaba sentir tu piel tan desnuda como la mía…
El cuerpo me quemaba y mi interior ardía de deseo… quieta, agudizando todos los sentidos sentía todos tus movimientos, desataste mis manos solo para volverlas a ligar por delante con una soga , las elevaste por encima mi cabeza dejándome atada a un árbol, percibía la rugosidad de su corteza, la presión de la cuerda en las muñecas, me aferré a ella;    mi piel bañada por el sol estaba erizada en toda su extensión , aumentando su sensibilidad a medida que suavemente recorrías  mi piel con briznas de pino , acariciando  mi ansioso sexo ; en cada agasajo mi interior se abría en miles de ráfagas de placer. Sentía los erectos pezones pinzados y  mi anhelo por ti no tenía límites
Mi cuerpo suspendido se balanceaba deseoso de tu contacto, tus manos retozaban en  mi sexo haciéndome brotar jadeos de placer incontrolables mientras mi sexo no dejaba de brollar sus néctares… temblaba bajo tus manos, mientras mis manos se aferraban al árbol . Falta de equilibrio dejaba que el cuerpo pendiera de la cuerda bamboleándose al son de tus manos… percibí como te despojabas de tu ropa y mi anhelo por sentir tu sexo erecto penetrándome se convertía en desesperación, cuando tus manos tomaron mis caderas y embestiste mi culo desataste toda la fruición acumulada en mi interior, la explosión de placer en forma de orgasmos no tenían fin sólo cuando sentí tu explosión mi cuerpo henchido pendió de tus brazos…
Con calma y suavidad desataste mis manos,  liberaste la venda de mis ojos e incapaz de abrirlos la luz penetró a través de  mis parpados,  con el cuerpo aún  tembloroso dulcemente me tumbaste sobre el suelo cubriéndome  con todo tu cuerpo, nos quedamos en silencio gozando de los instantes compartidos mientras el sol bañaba nuestros cuerpos saciados.


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