miércoles, 18 de enero de 2012

UNA MASTURBACION



La vergüenza y el pudor forman parte de nuestro ser por muy desinhibidos que seamos… por qué negarlo…
La primera vez que me pediste que me masturbara para ti mi cara se ruborizó, ese acto era mío e intimo… pero no podía negarme a tu petición, me excitaba la propia imagen que se dibujaba en mi mente.
De rodillas entre tus piernas,   tu verga en mi boca, profundamente clavada y mi mano bajando hacia mi sexo, mojado por la excitación que me provocaba la felación que te estaba realizando, tímidamente busque mi botón , suavemente lo acaricié , pero tú no deseaba ese punto , a medida que presionabas tu polla en mi boca , me exigías que continuara más profundamente.
-         Mastúrbate y córrete para mi
 Dios ¡!! Cada vez mi excitación subía más de grado, acompasar el ritmo de mi boca con mi mano era una tarea que me exigía concentración y en ese punto mi mente ya no atinaba… mis dedos pasaron de mi clítoris a mi interior,  donde fueron acogidos por mi sexo mojado…
A medida que mi boca y lengua seguían su camino por polla y huevos , dos de mis dedos me penetraban profundamente , presionando mis paredes , aumenté el ritmo del  movimiento acompasándolo al incremento del placer. Lo mirabas con ojos vidriosos , instándome a más, en el momento que un inmenso y chorreante orgasmo me sacudió clavaste profundamente tu polla en mi garganta, dejando ir toda tu leche en su interior.
Convulsionada por las arcadas, el placer de  tu orgasmo en mi garganta, i el charco que había bajo mis piernas dejé caer mi cabeza sobre tu vientre y una inmensa carcajada brotó de mi interior.

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