sábado, 29 de octubre de 2011

UNA BREVE HISTORIA

El manto de la familia, sacrosanto lugar bajo el cual todos nos hacemos, refugio  de nuestro crecer.
Un falso manto protector, bajo la amargura de una madre extendida en su entorno, dotada de risa fácil y extenso egocentrismo.  Crecí como adulta, patito feo entre mis congéneres, solitaria por vocación , incomprendida por el resto, mi mundo por vivir… Cariño obtenido de aquellos seres que todo lo dan, curtidos en el sufrir de una guerra, los abuelos (adorados seres y venerados por toda mi eternidad).
Chica de sobresaliente, decían, puesto que no lo alcance. – no haces lo que debieras, es lo único que oías , por qué nadie extendió la mano?, así quedó en un vacio estudiantil  monjil donde eras una estadística de su ranking o una puta por fumar, obviamente opté por lo segundo.
Madura por obligación , hombro de llantos de los demás, febril por sentir el enamoramiento como los demás me lo transmitían, cuando lo alcancé, erré de nuevo, incesto era el concepto…Dolor, miedo, frustración…
Quise volar y corté las alas, dejé que la adolescencia pasase de largo, me até a quien no debiera y cuando la venda cayó y todo se acabó, de nuevo, nadie extendió su mano, caída libre en contra de la sacrosanta familia…
Familia que creé a posteriori,  persiguiendo aquello que nunca alcancé. Olvidé quien era, perdí la noción del tiempo… Pero, “no hay mal que cien años dure”.
Recuerdo los temores, recuerdo los vacios, mi único consuelo desde antaño los encontraba en mí, me retorcía en mis placeres y me acurrucaba en un manto de lágrimas de culpabilidad, pero a ellos siempre regresaba, estaban , me acunaban y consolaban…

Ya No hay remordimientos, ni  dudas ni , incógnitas, ni temores, cogí mi timón..
Mi placer a ti regreso, hacía ti vuelo ya sin temor, te siento y me sientes, te deseo y me deseas… no hay ya alas que cortar, refugio de la tempestad, calor del frio.
Sentirte, sentirme y compartirte es lo que deseo…

1 comentario:

  1. Una estampa culpidora que me hiela la sangre al leerla.
    Siente el deseo en tu cuerpo y deja que el placer guie tu camino

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