Tarde de domingo, tras una mañana diferente, alejada del ajetreo familiar. Todo está en relativa calma, unos en el comedor, otro en su mundo y yo… yo me aparto, me retiro a mi dormitorio con mi ordenador, dispuesta a… en teoría trabajar o estudiar que es lo que debería hacer…
Orquesto una posición de papeles, abro mi pestaña de trabajo y escucho…
Dejo caer mi mano bajo mis elásticos, sobre la ropa interior acaricio mi sexo, siento como la humedad va calando, mi mirada se torna hinchada, mi boca muerde el labio inferior y mis dedos ya están buscando el contacto directo.
Penetran en la húmeda cavidad recogiendo el flujo para bañar mi clítoris, suaves movimientos inflaman el botón de los placeres… la mirada se pierde, el oído se agudiza atento a cualquier movimiento externo. Las manos inician un desacompasado baile, una aprieta fuerte uno de los senos jugando con el erecto pezón mientras la otra gira en círculos sobre el sexo, jugando, entrando y saliendo hacia el placer… el movimiento se acelera, la respiración aumenta y la mente te imagina, allí sentado, mirando con tu sexo erecto entre tus manos acariciándotelo, al compas de la música que se escapa de mi ser… el orgasmo es inminente y lo dejo ir en un silencioso grito…
Me lamo los dedos mientras me gustaría que estuvieras aquí, erecto y potente agarrando mis caderas con una de tus manos, la otra aferrada a mi pelo e iniciando una intensa cabalgada que no diera tregua a mi cuerpo , sentir las envestidas en mi sexo palpitante, dejarme a tus deseos…
Tarde de domingo…